29 de noviembre de 2010

Seguir al aire

Tantas cosas por decir y no salen las palabras. Tantas vidas por hacer y sin ganas de saltar. Tengo las novelas en pausa porque a estas horas el sueño se me enreda, las ideas estallan con gasolina y ya no quedan líneas que borrar.
Pasé dos mundos buscando mechones de pelo, ríos y subrayadores. Por seguir algo, seguí al tiempo, y acabé dentro de esos infinitos que crecen en las lacas de uñas. Empezó a hacer calor así que saneé mis sombras, brindé por ellas y surqué los cables con la Honda hacia desnudos más dignos.
Y ahora mis espinas están llenas de una soledad salada que por mucha canela que les eche nunca terminan de darle una oportunidad a nada. Me falta tiempo y me falta sangre, y me arrepiento de soltar las sonrisas y callarme las balas.
Nunca termino de terminar porque tengo mil ases en las mangas pero mis manos están cubiertas de azul y ya no me quedan bollos que abrazar. Y estoy cansada de firmar en negro y de bailar regiones que sólo quiero olvidar

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